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¿Puede salir mal una mediación? Desafíos y estrategias para un proceso exitoso

Por Chusa Fernández. Mediadora

 ¿Puede salir mal una mediación?

Es una pregunta que me he estado haciendo desde hace un tiempo, tras doce años de experiencia como mediadora, tanto intrajudicial como extrajudicial en varias instituciones, entre ellas el Centro de Mediación del Instituto Internacional ProMediación, donde he realizado la mayoría de las mediaciones privadas no familiares.

Al inicio de mi actividad profesional, presumía de mi particular estadística, ya que era muy positiva. Un alto porcentaje de las mediaciones que realizaba finalizaban con un acuerdo. A medida que aumentaban las mediaciones y abarcaba más temas diversos, como herencias, mediaciones de empresa familiar, conflictos laborales en pymes o incluso en alguna ONG, veía cómo el esfuerzo, junto con el conocimiento de técnicas de comunicación y habilidades negociadoras, culminaba con la firma de acuerdos eficaces y exitosos.

También he de reconocer que, en alguna ocasión puntual, el acuerdo se resistió y la mediación finalizó sin que las partes lograran solucionar sus desavenencias. Cuando esto ocurre, paso tiempo analizando qué pudo haber pasado, qué hice o dejé de hacer. ¿Fue mi culpa? ¿Analicé correctamente y de forma exhaustiva el conflicto? ¿Pasé por alto algún elemento esencial? Y al final surge la gran pregunta: ¿qué grado de responsabilidad tiene el mediador cuando las partes no llegan a un acuerdo?

 

Los Desafíos de la Mediación

La mediación es una herramienta poderosa para resolver conflictos, pero no siempre garantiza el acuerdo. Varios factores pueden influir en el resultado de una mediación:

  1. Motivaciones ocultas: Algunas partes pueden utilizar la mediación como una estrategia para obtener información o medir la posición de la otra parte, sin una intención real de llegar a un acuerdo. Este tipo de actitudes pueden obstaculizar el proceso y frustrar los esfuerzos del mediador.

  2. Emociones intensas: Las emociones juegan un papel crucial en la mediación. En casos donde el duelo, la ira o la tristeza son predominantes, estas emociones pueden impedir que las partes se concentren en encontrar una solución viable. Un mediador debe ser hábil en manejar estas emociones para facilitar el diálogo constructivo.
  3. Desequilibrio de poder: Si una de las partes tiene significativamente más poder o influencia, puede ser difícil alcanzar un acuerdo equitativo. El mediador debe trabajar para equilibrar las dinámicas de poder y asegurar que ambas partes tengan voz en el proceso.

Es importante que la persona mediadora esté formada en aspectos psicológicos y, además, tenga la sensibilidad necesaria para apreciar signos a veces imperceptibles que nos avisan de una posible mala fe por parte de alguno de los participantes, de intentos de aliarse con el profesional o simplemente de la existencia de un duelo por el que pasa una o ambas partes, lo cual puede hacer que todo nuestro esfuerzo resulte en vano.

 

Estrategias para Superar Obstáculos en la Mediación

A lo largo de los años, a través del estudio y de la investigación, he desarrollado varias estrategias para abordar estos desafíos y aumentar las probabilidades de éxito en la mediación. Algunas de las cuales son:

  1. Preparación y transparencia: Antes de iniciar el proceso, es esencial que todas las partes comprendan los objetivos y el marco de la mediación. La transparencia sobre el proceso puede ayudar a alinear las expectativas y fomentar un ambiente de colaboración.
  2. Gestión de emociones: Implementar técnicas de gestión emocional puede ser crucial. Esto incluye dar espacio para que las partes expresen sus sentimientos y trabajar con ellas para encontrar maneras constructivas de canalizar esas emociones hacia la resolución del conflicto.
  3. Equilibrio de poder: Es fundamental que el mediador identifique y mitigue cualquier desequilibrio de poder desde el principio. Esto puede incluir proporcionar recursos adicionales o apoyo a la parte menos poderosa para asegurar que se sientan capaces de participar plenamente en el proceso.
  4. Seguimiento del proceso de mediación: Es necesario seguir todos los pasos requeridos para hacer una mediación. Esto incluye comenzar por la fase de (cuéntame), en la que vamos elaborando nuestra agenda  sobre los temas que van a salir en la mediación a la vez que vamos diferenciando los intereses de las posturas iniciales. En reuniones individuales, indagaremos intereses, ya que es difícil que éstos afloren cuando ambas partes están juntas y posicionadas. 
  5. Practicar la escucha activa: Es fundamental tanto para entender a las partes como para conseguir que se entiendan entre ellas. A través de la escucha podremos emplear las técnicas de comunicación que necesitemos en función de lo que queramos conseguir. Antes de preguntas tenemos que saber para qué necesitamos esa información. 
  6. Desarrollar habilidades sociales: Tener empatía para no juzgar y mantenernos imparciales, ser asertivos para inspirar confianza, tener una buena autoestima para estar seguros de nosotros mismos y no mostrar debilidad, contribuye a crear el clima adecuado para que el proceso se desarrolle con éxito.

No obstante, es posible que a pesar de ello las partes no lleguen a un acuerdo pero sin duda el conflicto habrá desescalado, las partes se habrán legitimado, comprendiendo cuál es realmente la causa del conflicto y el cambio en su interacción se habrá producido. Es cuando los jueces nos dicen en las ponencias:  «cuando han pasado por un proceso de mediación, se nota mucho, vienen a juicio de otra manera». 

 

Reflexión final

A pesar de todos los esfuerzos, puede ocurrir que las partes no lleguen a un acuerdo. Sin embargo, no debemos ver esto como un fracaso. La mediación, aunque no termine en un acuerdo, puede desescalar el conflicto, legitimar a las partes y mejorar la comprensión mutua. En muchos casos, las partes vienen a juicio de una manera diferente después de un proceso de mediación, como señalan los jueces.

La mediación transformativa, propuesta por Joseph Folger, enfatiza que el objetivo no siempre es el acuerdo, sino la transformación de la relación entre las partes. Esta perspectiva puede ofrecer una visión más amplia y enriquecedora del proceso de mediación.

Espero que estas reflexiones te sean útiles y te brinden una nueva perspectiva sobre tu valiosa labor como mediadora.

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