Cuando la relación se rompe

Frecuentemente una separación o divorcio implica una situación traumática para toda la familia, independientemente de quién haya tomado la decisión. Cuando esto ocurre, los cimientos que conforman la familia se ven afectados y es preciso ayudar a las familias en este trance. La situación genera un malestar que afecta a todos los miembros de la unidad familiar y también a otros subsistemas relacionados como la familia extensa (tíos/as, primos/as, abuelos/as), amigos, ámbito laboral. Se precisa una adaptación paulatina a esta etapa y un ejercicio de responsabilidad por parte de los progenitores para que los/as hijos/as no vean afectado su bienestar bio psico social y la situación de conflicto parental no les cree secuelas psicológicas de por vida.

La forma en que los padres pongan fin a su unión será determinante. Utilizar el proceso de mediación garantiza que la crisis se gestione de forma pacífica. El/la mediador/a posibilita que ambas partes puedan expresar sus emociones, su malestar, su sufrimiento. A través de las explicaciones que se dan, de los sentimientos que se expresan, se produce un cambio emocional y un alivio en las personas que se sienten escuchadas, que pueden empezar a ver una nueva visión de lo que ha ocurrido.

Todo ello posibilita el avance en la toma de decisiones sobre cómo gestionar lo que antes compartían… y lo que todavía comparten. Se trata de poner fin a una etapa de la mejor forma posible, con el mínimo daño tanto para ellos como para sus hijos, evitando un proceso judicial en el que no van a poder expresar cuáles son sus sentimientos ni sus necesidades y en el que un tercero investido de autoridad va a decidir cuestiones de vital importancia para su futuro.

La Coordinación de Parentalidad 

Aterrizaje en España

Con fecha 3 de octubre de 2018, el  Ministerio propuso a las Comunidades Autónomas con competencias en materia de Justicia, la puesta en marcha de un programa piloto de Coordinación de Parentalidad. La finalidad es proteger al menor en situaciones de conflicto en caso de ruptura de la relación de sus progenitores. Ver información

Esta propuesta también es fruto del aumento de la utilización de la vía judicial como medio recursivo para solventar los conflictos originados tras la separación o el divorcio de los padres.

Si bien la vía judicial, como derecho de la ciudadanía puede ser una opción viable para determinados litigios, como por ejemplo cuando el interés de una de las partes es crear jurisprudencia sobre un determinado tema o cuando tras una negociación quedan asuntos pendientes y se determine que sea el juez el que resuelva la controversia, no lo es en todas las materias ni situaciones, pudiéndose, incluso, ocasionar graves perjuicios.

Para la mayoría de conflictos referidos a divorcios, herencias, relaciones de vecindad, responsabilidad civil, materia hipotecaria, mercantil, relaciones laborales, etc. se hace necesaria una solución ganar-ganar que resuelva el conflicto emocional y preserve, si es necesario,  las relaciones entre las partes. Los métodos de solución de conflictos alternativos a la vía judicial, como es la mediación,  han demostrado ser más rápidos y eficaces que el proceso judicial y por tanto una vía por la que hay que apostar e impulsar desde instituciones públicas y privadas.

Preservando los derechos de los niños

En caso de divorcio con alto conflicto, en los que hay hijos/as menores de edad, los beneficios de las vías pacíficas y colaborativas de resolución de conflictos son patentes. Para ello y dado el desconocimiento que se tiene de estas vías alternativas por la sociedad, es fundamental el apoyo de los/as abogados/as y la recomendación a sus clientes de acudir a una mediación antes de interponer cualquier demanda (mediación extrajudicial). Un acuerdo por esta vía evitará a la familia un  sufrimiento innecesario, reducirá costes emocionales y económicos y preservará el bienestar biopsicosocial de los/as hijos/as.

Cuando las partes ya han acudido a un proceso judicial, los jueces pueden derivar el caso objeto de la controversia a mediación (mediación intrajudicial). El resultado final puede ser un acuerdo, que tendría la misma eficacia que una sentencia y pondría fin al proceso judicial o bien puede ser que no se llegue a un acuerdo y el proceso continúe. Si esto ocurre, lejos de resolverse el conflicto, es muy posible éste se incremente ya que una de las partes se va a sentir perdedora y va a considerar que no se ha hecho justicia, lo que afecta al cumplimiento de lo establecido en la sentencia, dando lugar a otras demandas. 

En mi experiencia como mediadora he visto parejas en proceso de divorcio que acumulaban hasta  20 demandas judiciales. Podría decirse que la vida de estas personas gira en torno a su conflicto judicializado, llegando a descuidar aspectos importantes de su vida como el trabajo, las relaciones sociales, a su otra pareja  e incluso a sus hijos/as, aunque les cueste reconocerlo.

Se entra así en una espiral diabólica que tiene difícil salida. Las personas, una vez superada la decisión de acudir a la vía judicial, entran en una segunda etapa de aceptación, de resignación y de adaptación a esa nueva situación en la que los sentimientos negativos continúan y se acrecientan, llegando en ocasiones a perder el control de sus vidas.

Muchos padres y madres en esta situación de alto conflicto afirman convencidos que a sus hijos/as no les afecta la situación, que son felices, que no se enteran de nada…¿pero, pensáis de verdad que no se enteran de nada?

Llegados a esta situación poco pueden hacer los jueces por hacer cumplir las sentencias. Poco pueden hacer los familiares y amigos/as por ayudar, poco pueden hacer los/as abogados/as que sienten que se les va de las manos y ven el enorme daño que sufren los hijos/as. Las personas, presa de sus emociones, van directas a un precipicio arrastrando consigo a lo que más quieren, sin darse cuenta de ello.

Donde no llega la mediación

La mediación es un  método eficaz, rápido y económico de resolución de conflictos. En casos de divorcio de alto conflicto es posible hacer una mediación si bien  ha de reunir ciertas características. Es importante que en el equipo mediador haya profesionales formados en materia psicosocial, como psicólogos o trabajadores sociales y que no existan limitaciones temporales. Es preciso avanzar lentamente, con paciencia, sabiendo que en el transcurso del proceso es normal que una de las partes abandone la mediación,  luego vuelva e incluso que se enfaden temporalmente con  el/la mediador/a al intentar infructuosamente crear alianzas con él/ella.

Cuando la mediación se hace insuficiente en estos casos especialmente graves, se hacen necesarias otras medidas que ofrecen más posibilidades de actuación a través de equipos multidisciplinares coordinados por profesionales formados en técnicas de comunicación, psicología, trabajo social.

¿Qué es la coordinación de parentalidad?

La Coordinación de Parentalidad (CP)  nace a principios de los 90 en EEUU y más tarde en Canadá relacionada con una necesidad apremiante de intervenir con padres divorciados en situación de  intenso conflicto donde los servicios tradicionales (mediación, evaluación psicosocial, terapia) no eran suficientes  a pesar de los esfuerzos de jueces, abogados, mediadores, trabajadores sociales y otros profesionales.

En el año 2000, el Colegio de Abogados de los EEUU apostó por seguir este nuevo enfoque de trabajo con padres en situación de alto conflicto. En 2005, Association of Familiy and Conciliation Court (AFCC) creó un comité multidisciplinar para elaborar unas directrices para los/as coordinadores/as de parentalidad (CdP). Este documento se convirtió en la guía principal de quienes trabajan en este campo. En estas directrices quedan excluidos los casos de violencia familiar activa o enfermedad mental severa.

Según la definición dada por la AFCC en las directrices: “La coordinación de parentalidad es un proceso alternativo de resolución de disputas centrado en los/as niños/as en virtud del cual un profesional de la salud mental o del ámbito jurídico con formación y experiencia en mediación, asiste a progenitores en situación de alta conflictividad a implementar su plan de parentalidad, ayudándoles a resolver oportunamente sus disputas, educándolos con respecto a las necesidades de sus hijos/as y –previo consentimiento de las partes y/o del juzgado– tomando decisiones en base a los términos y condiciones establecidos por la resolución judicial, o por el acuerdo de designación del/la coordinador/a de parentalidad”

 

Nota del Ministerio de Justicia sobre la Coordinación de Parentalidad

 

El/la coordinador/a de parentalidad

Es así como aparece la figura del coordinador/a de parentalidad (CdP) cuya misión es ayudar a las partes a organizar su vida tras el divorcio conflictivo a través de una acción conjunta con otros profesionales como trabajadores, sociales, psicólogos, abogados. A lo largo de su trabajo ha de informar al juez de los avances conseguidos, preservando en todo momento el bienestar físico y psicológico de los/as hijos/as.

Una diferencia fundamental con la mediación es que el/la CdP no tiene el deber de confidencialidad que tiene el mediador. Esto le permite compartir con otros profesionales el desarrollo de las actuaciones conjuntas e informar al juez de los pasos que se van dando.

Debe de ejercer su función por pacto parental a instancia de los progenitores o bien por resolución judicial que así lo establezca. En este caso actuaría por delegación de la autoridad judicial respecto a determinados aspectos de la parentalidad y respetando en todo momento las funciones jurisdiccionales indelegables. Puede realizar sugerencias y recomendaciones a los padres o a los jueces pero requiere para su ejecución que éstas sean refrendadas por vía judicial a través de una sentencia.

Entre las funciones del CdP está la de educación a los padres respecto a cuestiones relacionadas con los menores, destrezas de comunicación, habilidades en resolución de conflictos; funciones de evaluación y análisis de la situación; coordinación con profesionales de otros ámbitos como salud, educación, servicios sociales, jurídicos, familia extensa, nuevas parejas o personas vinculadas con la familia en cuestión; función de gestión de conflictos. El/la CdP ayuda a los progenitores a entablar una comunicación efectiva que posibilite la toma de acuerdos sobre los/as hijos/as y función de toma de decisiones, pudiendo en caso necesario arbitrar la solución más adecuada.

Formación del CdP

El CdP requiere una formación completa en materias sociales, psicológicas, jurídicas y en recursos sociales a disposición de las familias. Es importante que conozca las técnicas de comunicación utilizadas en la mediación. En la actualidad se ofrecen diversos cursos especializados en esta materia. Destacamos el curso de Coordinación de Parentalidad que realiza la Escuela Profesional ProMediación en colaboración con Dominic D´Abate, uno de los creadores de esta figura en Canadá y formador internacional.

En España ya hay proyectos e marcha en la Comunidad Autónoma Catalana, Baleares, Valencia, Aragón, Madrid, Navarra, Galicia, por lo que se precisa de profesionales bien formados para afrontar las dificultades y obstáculos que puedan encontrar en esta delicada y apasionante actividad profesional.

En conclusión…

En España, existe una necesidad de descongestionar los juzgados de familia para que éstos puedan desarrollar con eficacia su cometido. En la actualidad hay un  uso excesivo de recursos públicos que tienen un gran coste para la sociedad que es sufragado a través de los impuestos y que son recursos que podrían destinarse a otras necesidades. 

Es preciso un cambio de enfoque. Hay que decir alto y claro que la justicia es un derecho  pero no es gratuita. La justicia la pagamos todos/as los/as ciudadanos/as y tenemos derecho a exigir que se haga un uso racional de los recursos destinados a su mantenimiento y desarrollo. Igualmente hay que preservar de manera urgente los derechos de los niños y garantizar su bienestar biopsicosocial a través de métodos eficaces centrados en este objetivo, como es el caso de la mediación y de la coordinación de parentalidad.

 

 

Curso coordinación de parentalidad

 

 

 

 

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d03e3bc3391cc98a518af11893e7c4cb?s=80&d=mm&r=g - Coordinación de parentalidad en separación o divorcio de alto conflicto
Presidenta del Instituto Internacional ProMediación, centro de mediación y escuela formativa. Mediadora y docente. Formación jurídica y psicosocial: licenciada en Derecho, graduada en Trabajo Social, Máster en Mediación y Máster Business Administration,

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